DAME ALGO DE TU AMOR NORMA JEAN


Milton Greene, el fotógrafo que ayudo a Marilyn a ser la mujer que quería ser, aunque fuese durante unos instantes, tras el objetivo de su cámara perdidos en su granja.


Tema elegido: Something's Got To Give

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"La verdad es que nunca le he tomado el pelo a nadie. 
Algunas veces he dejado que los hombres se engañaran por si solos. 
Otras, no se preocupan de entender de quién era en realidad, e inventaban un personaje para mí. Aunque no les contradecía, obviamente estaban amando a alguien que no era yo. Sin embargo, cuando se daban cuenta, me reprochaban haberlos desilusionado y engañado." M.M

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Llevo dos días sin dejar de leer artículos y ver documentales  sobre la vida de Marilyn. Creo que se me han saltado las lágrimas en tres ocasiones. He tenido la oportunidad de rememorar esas historias que durante mi larga adolescencia leí sobre ese Hollywood. Ahora con el tiempo y con cierta adultezzz sobrevenida (valga el término), dejo a un lado los mitos para entrar dentro de la Historia: en agosto cincuenta años de la desaparición de Marilyn Monroe... y alguien se cree a estas alturas que las cosas pasan porque sí. No sé si sería un presidente, un presidenciable, una envidiosa, una mala jugada del destino o una venganza, pero lo que sí creo es en su leyenda, en su memoria.

Cuando Milton y Norma se conocieron, ella dijo divertida algo así como "pero si eres un crío" cuando vio la cara dulce e infantil Milton. A lo que él contestó "vaya, pero si eres una cría". Rieron y ahí empezó todo, ambos con veintitantos.


La Marilyn de la fanfarria era (y es) conocida por todos, rubia, sensual, provocativa y tonta (como la que le gusta a los buenos machos), pero Milton vio en ella algo más. Él nunca quiso sacar de ella el sexo, él estaba casado y ella en diferentes momentos también (con el garrulo de Dimaggio y el pedante y mal bicho de Miller) pero eso no impidió que tuviesen una relación íntima. Seguramente que ni siquiera hubo sexo, para Norma el sexo era trabajo, y para Milton, en cierta manera, también. Es por eso por lo que tomaron precauciones, pusieron una lente fotográfica de por medio.

Esta fue una de las primeras sesiones fotográficas con Milton y el jersey de su esposa Amy. "Señor Greene,  me ha sacado muy interesante", dijo la actriz al ver el resultado. 

Marilyn fue una mujer que nunca tuvo un hogar al que volver, su infancia transcurrió de casa en casa y con abusos de por medio. Finalmente, la casaron con un policía simplón del que acabaría divorciándose al tiempo. Su estilo y su belleza le permitieron convertirse en modelo, luego en secundaria, y finalmente, en la amante de algún pez gordo, para así conseguir su ansiado objetivo: ser actriz

Nunca sintió pudor por desnudarse delante de quien fuese (de cuerpo y alma), al final no tenía madre a la cual tuviese que dar explicaciones, y sabía que, si no lo hacía ella vendría otra y lo haría. Y no nos engañemos, eso es una forma de triunfar tan lícita como otra, por lo menos en Hollywood.

Todo a su alrededor empezó a girar muy rápido. Ella se convirtió en la estrella rubia y sensual del momento, un referente comercial del que todos querían sacar partido y si tocaban cacha, mejor. Ella se resignó. Sabía que los hombres iban a aprovecharse de ella y ella tendría que ceder por su condición de sumisa (por su condición de mujer). Poner el cuerpo era algo a lo que estaba acostumbrada. Sentía que ya que no la respetaban como mujer, que lo hiciesen como actriz.

Norma dejó a la Marilyn de los pechos turgentes en Hollywood y se fue a la granja de los Greene, junto con Milton y la esposa de este, Amy, durante una pequeña temporada. Necesitaba relajarse y vivir con una familia normal. Milton era conocedor de los cambios de ánimo de Marilyn (por su bipolaridad o trastorno maniaco-depresivo) por lo que la invitó a que se retirara durante un tiempo. Eso hizo, y durante esa estancia en Connecticut se llevaron a cabo algunas de las más memorables sesiones de amor fotográfico entre ellos. Milton quería de ella que simplemente fuese ella, sin sostenes, sin ataduras, sin grandilocuencias. Y ella: maravillosa. 








Milton, ayudo en todo lo que pudo, incluso a la hora de demostrar a la Industria que no era tan tonta como su tinte podía señalar o como sus gestos ingenuos y sensuales podían decir y equivocar. Lee Strasberg también colaboró a ello desde el Actors Studio de New York (algo que no se puede decir de su esposa Paula, una loca controladora). Entre uno y otro le dieron el lugar que ella merecía, ellos la respetaron y Marilyn sacó lo mejor que tenía dentro. 

Milton, tuvo en infinidad de ocasiones a Marilyn entre sus manos y el objetivo, entre algunos de esos encuentros están las famosas "Black Sessions" (o Black Sitting) donde retrató a la rubia como lo que era, un bello animal lleno de matices:






Luego llegó Miller, otro de los malnacidos acomplejados que la usó, el dramaturgo del que no pretendo leer nada y aconsejo no hacerlo (no quiero recordar cómo renegó de su hijo con síndrome de Down a los pocos días de nacer en su último matrimonio. Todo un señor). Este tipo añadió un poco más de inestabilidad a la vida de la ya inestable Marilyn. Le recordaba una y otra vez lo iletrada que era (pregunta: ¿por qué te casas con la Monroe, entonces?). 

Todos querían de ella lo que querían: unos follarsela, otros que les vieran con ella, otros sacar réditos comerciales, otros simplemente adorarla, y otros... simplemente eso, poseerla. 

¡Qué valientes fueron todos aquellos hombretones que abusaron de ella para satisfacer sus necesidades más pueriles! El Hombre en su mejor versión, claro que sí.

En la última etapa de Marilyn, antes de su muerte, aquella noche de agosto de hace cincuenta años, el rodaje de su última película quedó inconcluso "Something's Got To Give". Algo así como su propia vida: ella se vengó de todos aquellos que la habían tratado mal, dejando a medias su vida (su película), para que nadie más pudiese aprovecharse, ni de su cuerpo, ni de su alma. 

Lee Strasberg dijo que ella sólo quería ser una actriz, no una estrella, que ella se sentaba en la última fila de su clase, y atendía con ahínco, y se esforzaba como la que más, ella ya había triunfado pero compartía ejercicios con los aspirantes a serlo, sin miedo, sin vergüenza, porque quería superarse, quería ser respetada. Su gran obsesión. Por eso, ahora la recordamos como una persona, no como un símbolo, no como un objeto, porque no lo fue, y porque no lo es ahora, y nunca lo será. 






Marilyn y los presidentes de EEUU.

Puedo afirmar que Norma Jane Baker, nuestra Marilyn, ha sido una de las personas que han dado sentido al Cine y en especial, a la visión romática y dorada que los nostálgicos (enfermizos) tenemos de ese Hollywood. Marilyn ¡claro que es buena actriz! no nos engañemos, lo que hacía lo hacía muy bien y eso es lo importante. Marilyn era bella y elegante como nadie y que a nadie se le ocurra decir lo contrario... 

Una bonita instantánea de Milton y Norma
ALEGANDO:

No todo el mundo es merecedor de respeto (esa máxima la aplico y me va entre regular y mal, pero creo firmemente en ella), aunque  por lo que sí abogo con energía es por la VALENTÍA :

(MODO IRONÍA ON)
Qué bonito es burlarse de los que percibimos como más débiles, como más vulnerables, como inferiores, como más rubios... Qué bonito es burlarse de los feos, de los guapos, de los delgados, de los gordos, de las mujeres, de los extranjeros, de los perdedores, de los triunfadores, de los inestables, de los pobres, de los oficiales de segunda, de los empollones, de los becarios, de los oficinistas... en definitiva, qué bonito es reirse de todo el mundo... qué bonito es pagar nuestras inseguridades con el que tenemos al lado, tal vez porque no tenemos el orgullo y las agallas suficientes para decir alto y claro lo que pensamos de Goliat a Goliat... pero lástima que no somos David, ni lo pretendemos ser, aunque Marilyn si lo fue, a su manera, consiguió todo lo que se propuso y se despidió del Mundo cuando su belleza estaba en su cénit, cuando lo tenía todo, pero no la respetaban... hasta que murió y se convirtió en leyenda. 

Norma Jean Baker, esa chica en la Milton Greene creyó y que el destino les separó mucho antes de su muerte. Una historia que nunca fue y que podría haber sido...


  


Ella, en su interior sería una niña pero yo cuando pienso en lo solita que se debió sentir también lo soy, también me siento así.
Quiero reivindicar desde aquí que ella es Norma Jean Baker y que no le gustaba decir "adiós".


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"Deseo envejecer sin necesidad de operarme. 
Un lifting borra la vida del rostro, la personalidad. 
Quiero tener el coraje de ser fiel a mi cara. 
A veces pienso que sería más sencillo evitar la vejez muriendo joven, pero entonces no se llegaría al final de la existencia ¿verdad? Y uno nunca se conocería a sí mismo"
M.M



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by simmonsaid