LAS PALMERAS NO SE MARCHITAN

La Casa de los Balcones. La Oratava. Tenerife












Casa Lercaro (La Oratava). Tenerife
Garachico. Tenerife

El Calentón. Garachico. Tenerife


CAMISA TOP MAN, BERMUDA WRANGLER, ZAPATILLAS NEW BALANCE, MOCHILA ASOS

Uno no se da cuenta de lo importante que es El Sol y La Luz hasta que lo pierde. Ahora que nos cambian la hora en España para ahorrar no sé qué, donde los días pasan a convertirse en un mojón con pelo si no te levantas antes de las seis de la mañana, donde se te corta el cutis y los labios y no ganas para Carmex, donde no dejas de oir "hija, pues como te lo cuento, que yo ya tenía ganillas de que refrescase un poco para ponerme esa parca tan chuli que me compré en las rebajas de julio y que me muero por estrenar". Creo que es el momento de reflexionar sobre la Vida (otra vez).

Me encanta el Otoño por encima del resto de otras estaciones, pero sobre todo por una razón que a la vez aúna otras tantas, por mi naturaleza nostálgica, por una límpida nostalgia que lo invade todo. Es la estación donde confluyen mis nuevos anhelos, nuevos proyectos, con mis soñados recuerdos de el verano ya capitulado. El Otoño es un momento para hacer un parón y ver dónde hemos estado y dónde queremos ir mientras disfrutas de los colores y los aromas de La Caída. Es posible que actualmente haya muchos de nosotros (me incluyo) que sienta que la realidad, otros llaman Crisis y yo opto por decir Depresión Global nos golpea por varios flancos, hasta ahora firmes, y que nos impide ver con ánimo y optimismo el presente y el futuro, pero lo dicho es algo que jamás va a impedir que podamos ver con cariño nuestro pasado (o por lo menos parte de él).

Alguien tan miedoso y romántico como yo a veces se para a gritar y a cagarse en todo, otras, simplemente se queda paralizado, y otras, simplemente recuerda grandes momentos, yo lo llamo MITIFICAR. En ocasiones, creo que las menos, actúa como debe actuar, sin egoísmo, sin interés, sin tiempos. Siento usar la tercera persona para hablar de mí, valga como recurso narrativo para ahondar en el melodrama. A veces acierto, otras me pongo la zancadilla.

Ahora estoy en dos fases, una, la de los proyectos, a veces demasiados, a veces demasiado pocos, a veces equivocados, a veces acertados, pero al fin y al cabo proyectos. Y dos, la de los mitos. No quería dejar de contaros el viaje que hice hace un par de semanas a Tenerife:

Si hay una voz interna que te dice "eres demasiado bueno para ir de vacaciones a Tenerife" por favor, hazte un favor y deshazte de ella, es la voz de la ignorancia, de la atrevida ignorancia. Una cosa es que no te guste el estilo "Bienvenido al Paraíso", eso es otro problema, pero no dejes de arriesgarte e ir a lugares donde un moderno como tú podría llegar a disfrutar. Londres, Nueva York, San Francisco no se va a mover del sitio, ni una isla es menos mágica si no te reciben con "Aloha". Tú, moderno, no pasa nada por hacer algo de patria y reivindicar que la tierra del Teide es tan especial y mágica que en ocasiones no merece ser española, si existe algún sólo español que la denuesta sin haberla pisado. Por favor y por los billetes de mil pelas, un respeto, por favor.

Ahora bien, os puede parecer excesivo verme en pantalón corto y camisa de manga corta (con palmeritas) ahora que por la península ibérica empiezan a apretar los fríos del Norte, pero da la casualidad que uno de los países que más leen este humilde blog es Argentina (o por lo menos cuatro amigos a los que envío un cariñoso abrazo) y casualmente preparan el desembarco de El Verano (permitidme las mayúsculas). Es para ellos y para todos aquellos que disfrutéis soñando con aquella bonita noche de estío, solos o acompañados, donde con toda la tranquilidad del alma y la piel levemente tirante por los baños de sol mañanero que os habéis brindado tras un largo año de asfalto, a todos aquellos a los que, en un preciso instante, el olor a mar entra en vuestra pituitaria para quedarse en un recoveco del cerebro, justo en el preciso instante donde sentís que habéis de dar las gracias por Eso y por lo Otro, sólo ahí, por favor, recordad que el verano es una actitud, igual que el otoño, el invierno o la primavera.

Las fotografías que publico son de dos pueblos adorables. La Oratava y Garachico, ambos al norte de la isla. La Oratava es una maravilla, preciosa y especial como pocas. Perdeos por sus calles, a un lado la montaña, al otro, el océano Atlántico. No os perdáis La Casa de los Balcones ni Casa Lercaro, para comprar algún recuerdo y comer de fábula en un antiguo guachinche, actualmente un maravilloso restaurante. Seguís el camino y llegáis a Garachico, un pueblo cuyo encanto radica en que allá por el 1706 fue sepultado por la lava y podéis ver lo peculiar de su orografía, además de El Calentón, unas piscinas naturales ganadas al mar por la lava. Es un lugar genial para parar a darse un baño en días dónde el calor aprieta y el mar se muestra bondadoso. Sólo por verlo merece la pena hacer una parada en el camino. 

Pronto os traeré más cosas sobre esta gran isla.


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P.D: Sinceramente, ¿cuánto tiempo tardamos en aburrirnos de los jerséis de punto gordo, las trencas y los gorritos con pompón? Pues el mismo tiempo que tardamos en aburrirnos de todo lo demás, pero de lo que nunca podremos aburrirnos es de nuestros recuerdos más bonitos.

Placa a Simón Bolivar en Garachico (Tenerife)