AQUEL MARAVILLOSO VERANO









Un día me encontré por ahí unas fotos viejas, amarillentas, hechas un día de verano por alguien que no era un profesional de la fotografía. Parece que las fotos del verano eran las que contaban, nunca había tantas del invierno. Me regalaron unas acuarelas por mi cumpleaños, era agosto y no iba a tener playa, o muy poca, menos de la que desearía. Siempre pasa igual. Sólo dibuje y probé esas acuarelas. En la playa siempre me embadurnaba de arena y pintando de tinta y pigmentos. Será cosa del temperamento.

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