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QUERIDOS MUERTOS DE HAMBRE



Por boca de todos.

Realizado por Elio González y Rubén Tejerina.


7 RAZONES POR LAS QUE ODIAMOS CORRER.

RAZONES POR LAS QUE ODIAMOS CORRER. ILUSTRACIÓN DE SIMMONSAID. BLOG THE MAZGOO.


Y  decir "porque es de cobardes" no vale, porque está tan manido como decir que los gordos están así porque le quitan el plancton a las ballenas para echárselo en su cubo preferido del KFC (so good). Y puede que sea verdad, pero no vale para nuestro análisis. Tengamos en cuenta que cada humano es un mundo y por eso mismo nos da igual los problemas de la gente. Hablo en primera persona del plural, hablando por mí y por ti, valga el atrevimiento, pero todavía  no he conocido a nadie que le duelan más las almorranas de su vecino que las suyas. Dicho lo cual y si no te has abandonado y te gastas la mitad del subsidio que recibes del Estado y/o de tus padres en tu cuota premium en Meetic, Grinder o ¿Quién quiere rollo con un GeeK?, te plantearás qué hacer con LO TUYO. Por esa degeneración física en la que estás cayendo, porque la edad, los excesos de la adolescencia y porque la puta vida en general nos mata y remata. Ya no somos niños y si no eres guapo y/o atractivo no eres nadie, si no eres rico no eres nadie, si no eres famoso en Instagram no eres nadie y si simplemente no eres nadie pues no eres nadie y punto, o sea que deja ahora mismo de leer esto, para, excepto si además de ser nadie eres masoquista, claro.


1. DISFRÁZATE.

Comprarse las zapatillas más ligeras, flexibles y gayfriendy de la tienda, es decir, las más caras y las que jamás te hubiese comprado tu madre salvo que fueses destinado a una campaña humanitaria en Siria. Porque has visto por ahí que la moda son los colores fluorescentes y lo único que tienes fosforito son los rotus que te pillaste por lo bajiji en la oficina. Algunas de esas zapatillas son maravillosas, y por eso mismo, te tienes que plantear con seriedad si eres digno de calzarlas, porque para dejarlas bajo la cama, en una caja de cartón al lado de esos zapatos que te compraste en aquel mercadillo de segunda mano de Londres y que jamás te has puesto porque sentías que alguien seguía viviendo en su interior, no te las compres, por lo tanto no salgas a correr. Repite conmigo, odiamos correr y punto.


2. GORDI, QUE ERES UN GORDI.

Me permito parafrasear a Mercedes Milá, para decir que: enfundarse en unas mallas y/o camiseta de 100% puritito poliéster ultraligero dry-fit se traduce en: más te vale estar como un puto cañón para correr. Lo cual es injusto, si estás bueno/a ¿para qué sales a correr? La respuesta es sencilla a la par que triste. Porque tiene que haber gente sin barriga y con los músculos y/o pechos turgentes que se enfunden en estas prendas de Satanás para que así las grandes marcas deportivas sigan vendiendo mientras que el resto miremos y nos avergüence seguir usando esa camiseta desestruturada y dos tallas más grande y 100% regalada en alguno de esos magnos eventos a los que has ido últimamente, por ejemplo "Los cofres de la Suerte" en Hiperchorr, o "La Tómbola del Súpe der Barrio". Repite conmigo, odiamos correr y punto.


3. TE MARGINARÁN.


O tienes amigos pro-running o contra-running. Los pro saldrán a correr 3 veces a la semana, los contra no saldrán jamás a correr pero sí quedarán y saldrán 3 veces a la semana para tirar piedrecitas repletas de grasa de alitas de pollo desde un puente a los que pasan corriendo, mientras les gritan ¡Secos, que estáis secos! Que si quedas con los pro jamás estarás a su altura y siempre te sentirás un despojo, además serás el objeto de las piedras que los contra por ser el más lento. Pero si haces caso a los contra y te unes a su secta del Sedentario Chupaculos te tendrías que deshacer de esas zapatillas que te has comprado con la paga extra de tu abuela (ya difunta) y sufrirás, porque más te hubiese valido comprarte 18 metrobuses. Ahora sólo te quedaría tirar piedras. Repite conmigo, odiamos correr y punto.


4. ENFERMARÁS.


Tendrás que aprender a sonreír apretando diente mientras aguantas las regurgitaciones de tu propio vómito. Tras tus primeros 30 minutos corriendo tendrás que esforzarte en entornar los ojos, como si fueses miope (o James Dean) para que nadie vea que en realidad estás jodidamente bizco del esfuerzo. Recuerda que, cuando notes que el corazón está a punto de salirse por la boca, es posible que así sea, por lo que piensa con amor en tus seres queridos y reza lo que te acuerdes de la catequesis, o a las malas haces playback del Padre Nuestro que estás en los Cielos... Lo de vomitar aire, como haría una modelo antes de empezar su desfile de MBFW al recordar que una vez comió una bolsa de Boca Bits tampoco está muy bien visto en el mundo de los runners, por eso, lo que tienes que hacer es, o no correr o tomar cicuta antes de llegar a ese punto. Correr afecta seriamente a la Salud. Repite conmigo, odiamos correr y punto.


5. SIMPLEMENTE MORIRÁS.


Morir de calor o morir congelado. Tú eliges. La ruleta de la vida te sonríe, podrías morir víctima del ataque de un jaguar o por una infección de ladillas amazónicas asesinas. O lo que es peor, un jaguar asesino cargado de ladillas asesinas mientras te ahogas en el Amazonas. Sonríe. Las autoridades advierten que en verano no salgas a correr durante las horas centrales del día. Sólo recordar que si vives en España, en verano las horas centrales del día son las que van desde las 8 de la mañana a las 1:00 de la madrugada ¿quién es valiente que corre después de cenar? Y en Invierno, te pongas lo que te pongas, siempre, primero te falta, luego te sobra y luego te vuelve a faltar. Lo dicho, morir de gripe. ¿Y que pasa con el otoño y la primavera? Pues que lo dedicas a tomar cañas, porque empieza el buen tiempo y por aprovechar que queda menos para que llegue el frío. Repite conmigo, odiamos correr y punto.

6. QUEDARÁS IGUAL O PEOR.

Los resultados nunca llegan. Asume que nunca vas a ganar ninguna carrera, que jamás triunfarás ni el Deporte ni el el modelaje de ropa interior. Asume que tu cuerpo está mal hecho y punto, que por mucho que corras jamás conseguirás modificar tu construcción ósea, que te crezcan los pechos hasta una 95 o el perímetro testicular, o que te cambie el rostro, como mucho pasarás de ser el simplón de tu portal a ser el simplón del parque del barrio que corre tras una zanahoria imaginaria. Si eres un feto, déjalo, pide un préstamo y te operas. Se llama atajo y son unos meses de reposo absoluto y lo tienes casi hecho. Repite conmigo, odiamos correr y punto.


7. PERSEVERA.


Y qué... ¿Ir hecho un duende con unos kilitos de más luchando por tu sueño? Cutre, sí, pero tu sueño, saltando por cualquier sitio, por el parque de El Retiro o por las eras del pueblo (si eres de provincia), y todos tan contentos, sin hacer daño a nadie ¿corres solo? tampoco es cierto, corres con Spotify y eso es un tesoro. Si mueres,  resucitas y punto. Y así sucesivamente. 

No odies tanto y adelante. 

No odies más, odiar da dolor, es mal, es morir, es llorar, odiar es tener ganas de cagar y no poder hacerlo porque te has cosido el culo tu mismo con hilo negro del 15, odiar es algo que te consume por dentro y que amarga al resto y perjudica la capa de ozono. Por otro lado, quien no odia un poco no es humano y quien no lo reconoce MIENTE, por eso ganan los que son capaces de sublimar todo ese ardor y convertirlo en algo bueno. También ganan los que dejan de fumar y no vuelven (esos sí que somos los mejores). Pero sea lo que sea no odies más. Para. Hagamos el esfuerzo de ver lo bueno que tiene el mal llamado "ejercicio moderado", término inventado por un grupo de cabrones y/o publicistas que desde su hamaca de Jamaica se enciende puros a costa de dejarnos la paga en toda clase de artilugios deportivos o sustancias dopantes. Cualquier cosa es buena para soltar tensión y correr... vaya si lo hace. 


Ahora hablo en primera persona del singular. Siempre sufro cuando empiezo, en realidad me da una pereza infernal emprender cualquier entrenamiento, posiblemente piense en dejarlo y abandonar 16 veces cada 5 metros, siempre cae alguna lesión y nunca ganaré nada, me lo repito una y mil veces. Sí, eso es, una mierda, pero la sensación que te produce una vez superas todas estas limitaciones vale la pena. Correr, correr y correr para llegar a un sitio donde no solemos transitar, la libertad de ser uno mismo frente a tu verdadero yo, sudar como un cerdo porque tu cuerpo por fin se utiliza  para lo que se creó, para correr por tu vida cuando venían los depredadores y para correr como depredador tras una presa que velaba por su vida. Correr porque sí. Calla, corre y punto, las endorfinas hacen el resto.


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